One Belt One Road, la ruta de la seda contemporánea

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La nueva ruta de la seda o el proyecto One Belt One Road.

La nueva ruta de la seda o el proyecto One Belt One Road, como se conoce oficialmente, posiblemente sea en conjunto el mayor proyecto de infraestructuras de la historia y uno de los proyectos que más puede cambiar el mundo en los próximos años. En cambio no es algo de lo que se hable mucho en los medios españoles, y eso que España está en un extremo del mismo.

El primer proyecto del que hemos oído materializar ha sido la línea de tren Yiwu-Madrid, la más larga del mundo. Aunque salió en los medios, no se explicaba claramente que es parte de un proyecto mucho más ambicioso que una línea de tren, que precisamente no está teniendo demasiado éxito.

La ruta de la seda histórica
La ruta de la seda tradicionalmente es como se ha conocido a la serie de rutas comerciales que unían China con Europa y África. La fabricación de la seda era un secreto que sólo conocían en China, siendo un producto muy demandado desde occidente.

El usuario más famoso de la ruta de la seda fue Marco Polo, para cuando se embarcó en el viaje a China, se trataba de rutas comerciales bien establecidas que unían Oriente y Occidente. Estas rutas siguieron funcionando durante siglos. Luego fue entrando en decadencia por las rutas comerciales marítimas que los europeos fueron abriendo. Cristóbal Colón no fue a América buscando un nuevo continente, sino una nueva ruta de la seda.

La nueva ruta de la seda.

La nueva Ruta de la Seda fue anunciada por el presidente chino Xi Jinping, aunque por parte de China nunca se ha mencionado de este modo, sino que se conoce como el proyecto One Belt, One Road, o cinturón económico euroasiático. En esta nueva ruta existen dos opciones. La primera es la Ruta Marítima, que une los puertos de China con puertos en el Sur de Asia, África y Europa y por otro lado el cinturón económico euroasiático que une infraestructuras terrestres chinas y europeas a través de Asia Central.

Con la unión de infraestructuras de telecomunicaciones, hidrocarburos, aeropuertos, puertos marítimos, ferrocarriles y carreteras, China no sólo pasa a tener un sistema de infraestructuras envidiable, sino que se conecta con muchas de las economías principales del mundo, un total de 60 países. Con esto se une bajo el mismo supercomplejo de infraestructuras a más del 60% de la población mundial, más del 75% de los recursos energéticos globales y más del 70% del PIB mundial. Las posibilidades son asombrosas.